50 ISLAS

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(En preparación)

 

Las islas, por su condición de “aislamiento”, evocan aventura y exotismo, y son muy apreciadas por los viajeros. Hay incluso clubes de viajeros dedicados exclusivamente a visitar las islas más remotas y variopintas.

No todos los países poseen islas. En España somos afortunados pues, además de las Islas Baleares y las Canarias, contamos con islas diminutas como Chafarinas, Alborán, Peñón de Vélez de Gomera, Alhucemas, Tabarca, Sisargas, Columbretes, Cíes, Perejil…

Entre los 193 países que comprenden las Naciones Unidas, 47 son insulares. En Europa son países insulares Chipre, Irlanda, Islandia, Malta y Reino Unido. Todos los 14 países de Oceanía, desde la enorme Australia a la diminuta Nauru, son también insulares. En el continente asiático, Indonesia la componen unas 17.500 islas, mientras que Filipinas la forman más de 7.000, casi las mismas que Japón.

Entre los viajeros recalcitrantes existe el convencimiento de que las tres islas habitadas más arduas de visitar (por carecer de aeropuerto) son las llamadas la “Trilogía”: Tristán da Cunha, Tokelau y Pitcairn. Hay una cuarta, poco conocida, que es Agalega, a la que muy pocos viajeros acceden.

Las diez islas más grandes del mundo, son: Groenlandia, Nueva Guinea, Borneo, Madagascar, Baffin, Sumatra, Honshu, Victoria, Gran Bretaña, Ellesmere. Nuestro planeta Tierra tiene una superficie de unos 510.000 kilómetros cuadrados, de los cuales unos 150.000 corresponden a tierra firme, o un 29 por ciento del total. ¿Qué porcentaje de superficie y cuántas islas habitadas están comprendidas en estos 150.000 kilómetros cuadrados? Algún día me entretendré en calcular su superficie y en contar las islas, país por país, incluyendo las islas de la Antártida.

Mientras tanto, aquí abajo describo 50 islas habitadas (10 por continente y sin repetir país) que me han llamado la atención. No son necesariamente las más interesantes ni las más fantásticas. He obviado, por demasiado conocidas, islas tan históricas como Sicilia, Creta, Galápagos, Pascua, o las correspondientes a países, como Cuba, Sri Lanka, o Mauricio; tampoco incluyo las 10 islas más grandes del mundo, ni las tres de la “Trilogía”, ni tampoco si han sido declaradas Patrimonio Mundial por UNESCO, que son muchas, muchísimas. Destaco las que están en un segundo o tercer plano, aunque no por ello son menos raras o curiosas.

La selección no es objetiva; está basada en mis propias experiencias, sólo pretende sugerir, suscitar deseos de ir a conocer las islas que describo. Lamento no conocer más islas, como la espectacular Okinoshima en Japón, las Lofoten en Noruega, o las Trobriand en Papúa Nueva Guinea, pues de haber estado en ellas las habría destacado en este elenco.

Al no repetir países, no he incluido ninguna de las fascinantes islas Marquesas, o alguna del archipiélago de la Salud, que conozco bien, al ya estar el cupo de Francia completo con la isla de Reunión. De Rusia elegí Iturup, ignorando alguna de las fascinantes islas Solovetsky, o la de Kizhi, o Valaam; mientras que de Reino Unido rechacé Santa Elena y Ascensión al ya tener Lundy. Y descarté la entrañable Formentera, en España, por haber preferido colocar Hierro.

Y tras todo este rollo “verborreico”, he aquí por fin mis 50 islas escogidas:

 

10 Islas de EUROPA

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1 – Cefalonia (Grecia)


Grecia alberga unas 90 islas habitadas y muchas de ellas son extraordinarias, como la bella Santorini, o las históricas Rodas, Patmos, Samos, Corfú, Creta… pero todas son demasiado conocidas y las cinco últimas son, además, Patrimonios Mundiales, así que me decanté por Cefalonia, una hermosa isla que descubrí por casualidad. Iba camino de Ítaca pero el barco me dejó en Cefalonia y cuando vi esta playa, llamada Myrtos, me asombré tanto por su belleza que decidí pasar en ella un día entero.

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2 – Isquia (Italia)

El “Castello Aragonese” en la isla de Ischia (Isquia) lo visité por dentro. En Nápoles abordé un barco hacia la isla; desde la distancia ya me sedujo el castillo. El rey Alfonso V de Aragón ordenó  en el siglo XV excavar un túnel en la roca de la montaña para acceder al castillo vía terrestre, pues antes sólo era posible por mar.

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3 – Spitsbergen (Noruega)


El poblado ruso de Barentsburg. Fui en una motonieve ya que no hay carretera que conecte ese pueblo con Longyearbyen. Entré en el comedor comunal para relacionarme con los habitantes y beber un poco de vodka con ellos; eran rusos y ucranianos, casi todos hombres, y vivían de manera espartana trabajando en la extracción del carbón. Visité la iglesia ortodoxa y me fijé en el busto de Lenin. Antes del anochecer regresé a Longyearbyen.

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4 – Aland (Finlandia)

 

En Helsinki abordé un ferry nocturno y alcancé Mariehamn, la capital de las islas Aland, a la mañana siguiente. Pasaría allí un día entero. Aunque las islas son administradas por Finlandia, todo el mundo habla sueco, sólo sueco, y el idioma finlandés casi nadie ni siquiera lo entiende. Eso sí, usan el euro, al igual que en Finlandia.

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5 – Helgoland (Alemania)

 

Fui a Helgoland en ferry, desde la ciudad alemana de Cuxhaven. Tenía mucho interés en conocer a fondo esta isla, por lo que pasé en ella tres días con tres noches. Fue inglesa, pero los alemanes la cambiaron en 1890 por posesiones alemanes en África, que pasaron a manos inglesas. Los ingleses, en 1945, intentaron hundirla lanzando sobre ella desde sus aviones militares miles de toneladas de bombas, pero no lo consiguieron. Hoy viajan a ella los alemanes para disfrutar de los precios libres de impuestos de las bebidas alcohólicas. Y hay que aprender alemán, pues nadie quiere hablar ni oírte hablar en inglés (aunque todos lo entienden), una lengua que aborrecen con toda su alma.

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6 –  Streymoy (Dinamarca)

Hubiera querido permanecer en la isla de Streymoy unos cuantos días, pero al final sólo pude escalar en Tórshavn, la capital de las Feroe, donde pasé unas 4 horas, las justas para beber una cerveza local, entrar en la catedral y recorrer el centro buscando casas con techos cubiertos con hierbas, como los que había observado en los países escandinavos. Ello fue debido a que abordé un mes de septiembre el último ferry de la temporada en Bergen (Noruega), con destino Seydisfjordur, en Islandia. De haber interrumpido mi viaje en Streymoy ya no habría podido proseguir a Islandia.

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7 – Lundy (Reino Unido)

 

Esta es una isla muy simpática de 5 kilómetros de largo por 1 de ancho llena de aves frailecillos (que allí llaman puffins). La habitan 24 personas, de las cuales 23 te ofrecen alojamiento. Yo no dormí allí a pesar de que podría haberlo hecho en el faro. Había sólo una taberna (llamada Marisco) donde se podía comer, más un supermercado y tienda de  recuerdos donde vendían monedas acuñadas allí a los turistas. También observé una iglesia, pero estaba cerrada. Cuando cayó la tarde regresé en barco a Ilfracombe, en Devon.

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8 – Saaremaa (Estonia)

 

Llegué a Kuressaare, la capital de la isla Saaremaa, en un servicio combinado de autobús – ferry – autobús. Lo principal de esa isla era el castillo. Como llegué una media tarde de invierno, ya lo habían cerrado, pero ello no me impidió admirar sus formas. Me alojé en el albergue juvenil y salí a comprar comida. Sobre las 8 de la noche iluminaron el castillo, cosa que ignoraba. Atravesé el puente de madera y llegué a la entrada principal para leer sobre un letrero la historia del sitio. Todo estaba escrito en estonio, pero las autoridades habían tenido la delicadeza de colocar al lado del texto en estonio una traducción al ruso, para que así los extranjeros pudieran entenderlo, lo cual es de agradecer. Por ese letrero aprendí que ese castillo databa del siglo XIV y fue construido por los caballeros teutones.  Por la mañana empleé varias horas en revisitar el sitio, aunque en el interior del castillo no me permitieron acceder al Palacio del Obispo, que era su residencia. Hacia el mediodía regresé en un combinado bus-barco a Tallin. Pero lo mejor de mi visita fue el viaje en barco tipo rompehielos. El sonido del crujido del hielo era emocionante, me sonaba a música, a música viajera.

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9 – Curzola (Croacia)

Hubo un tiempo cuando me interesé por seguir los pasos de los grandes viajeros de la Historia, como Xuanzang, Ibn Batuta, Cabeza de Vaca… visitando los sitios donde ellos habían estado a ver si se me pegaba algo de su bravura. Cuando estudié sobre Marco Polo me enteré en Venecia de que tal vez no hubiera nacido en esa ciudad, sino en la isla de Curzola, o Korcula, en Croacia, lo que motivó que viajara a ella. Y me gustó, la encontré una isla muy acogedora y bella, independientemente de que hubiera nacido allí Marco Polo, algo que los nativos de la isla creen, pues uno de sus edificios se llama Casa de Marco Polo, y le han dedicado su nombre a un hotel. En todo caso mi visita de medio día (no me quedé a dormir) valió la pena.

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10 – Jortytsia (Ucrania)

Caminé desde la ciudad de Zaporizhia (debía haber cogido un autobús) hasta la isla Jortytsia, llegando al atardecer. No obstante me dio tiempo a recorrer la isla, visitando los restos de una fortaleza cosaca, monolitos, un altar neolítico y un museo de historia. La isla es la más grande del río Dniéper y su naturaleza es abundante, con multitud de robles. Me pareció ser el único visitante de la isla durante las dos horas que la recorrí. Cuando comenzó a oscurecer regresé al puerto de Zaporizhia (esta vez en autobús) para abordar un barco a Kiev.

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10 Islas de ASIA

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11 – Fuvahmulah (Maldivas)

 

Esta isla fue un hallazgo. Me encontraba en Gan (o Addu), al sur de las Maldivas, esperando un velero (que nunca llegó) para llevarme a las Islas Chagos. Un día entre los días, cansado de esperar, abordé una barcaza hacia Fuvamulah, donde me quedaría un día y una noche. Resultó ser una isla preciosa, de arenas tan blancas que parecían polvos talco, y apenas era visitada por los turistas al carecer de aeropuerto. En Fuvamulah descubrí los vestigios de una estupa llamada Havitta, que databa de los tiempos cuando fue una isla budista. Las gentes eran muy amables y se ofrecieron a mostrarme la isla en moto.

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12 – Joló (Filipinas)

 

Joló es una isla que jamás ha sido conquistada, ni por españoles, japoneses o estadounidenses, y ni siquiera hoy por el Gobierno Filipino. Los rebeldes joloanos, los antaño piratas moros, te pueden robar, matar o secuestrar, cosa que suelen hacer sin piedad con los escasos extranjeros que se aventuran a viajar a esa isla. Por ello mi visita a Joló fue de solamente un día y dormí a bordo del barco que me llevó allí. No me paseé más allá del pueblo de Joló, sin internarme por la jungla, y al día siguiente proseguí mi viaje en canoas hasta alcanzar la gran isla de Borneo vía Tawi-Tawi.

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13 – Andamán del Sur (India)

 

Esta es, sin duda alguna, la isla más fabulosa que he visitado en mi vida.

Andamán son unas islas extraordinarias, dignas de King Kong, montañosas, con bosques repletos de árboles de más de 2.000 años de antigüedad que se perdían en el cielo, con una fauna riquísima donde abundaban los ciervos y los jabalíes a los que se les veía con regularidad cruzando la carretera, y se oían sin cesar cantos raros de pájaros. Con razón las habían bautizado Andamán, derivado de Hanuman, el Rey Mono que ayudó a Rama en el Ramayana.

A las tres horas de viaje, habiendo recorrido unos 70 kilómetros por calzadas sin asfaltar, llegamos con el autobús al embarcadero para tomar el ferry hacia la isla Baratang. Fue cuando sucedió algo mágico para mí: ¡inesperadamente, de entre la jungla, aparecieron unos cuarenta nativos Jarawa! ¡Qué alegría me dio verlos!

Iban todos prácticamente desnudos, mujeres y hombres, salvo unos hierbajos que les cubrían las partes más íntimas. Las mujeres cargaban con una cinta en la frente unos canastos llenos de moluscos y de la fruta de durián.

A mí no me distinguieron como “extranjero”, es decir, como no indio. No hablaban hindi, sólo su lengua local, y para ellos todos éramos extranjeros, sin diferencia de razas, y los niños no van a la escuela sino que se les deja en estado salvaje. No conocen el alcohol, aunque sí la nuez de betel. Algunos me tocaron con curiosidad el vello de mis brazos y la tela de mis pantalones. Varios hombres asían en sus manos arcos y flechas.

Un Jarawa joven que iba completamente desnudo pidió ropa a un indio y éste le ofreció una camiseta. El brioso mancebo no sabía ponérsela; introducía un brazo por la abertura correspondiente al cuello y la cabeza por una manga. Al final, tras varios intentos fallidos, acertó a colocársela, y todos los presentes, Jarawas, indios y yo, nos reímos a carcajadas.

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14 – Iturup (Rusia)

Había obtenido un permiso en la isla de Sajalín para poder visitar el archipiélago de las islas Kuriles, pues es territorio militar. Abordé un barco en la población de Korsakov, al sur de Sajalín. La primera escala fue Urup. Yo deseaba aprovechar el tiempo de carga y descarga para descender y corretear por la isla. Pero no. El barco permanecía en altamar y una balsa traía pasajeros y se llevaba de vuelta a los recién llegados. Por ello descendí en la segunda isla, Iturup, que los japoneses conocen por Etorofu-to. El puerto de Iturup se llamaba Kasatka, pero en tiempos de los japoneses se conocía por Hitokappu y era famoso porque de allí zarparon los barcos de la Flota Imperial Nipona para atacar Pearl Harbor. Uno de los pasajeros me invitó a pasar varios días en su casa, en el interior de una fábrica de caviar rojo. Y acepté. Al cuarto día me marché a pie con destino Kurilsk, adonde llegaría de noche, caminando todo el día entre la nieve y con miedo a que me atacaran osos o lobos, habiendo cruzado toda la isla, desde el Océano Pacífico al Mar de Ojotsk. En Kurilsk causé sensación; policías, soldados y periodistas curiosos venían a verme a diario a la casa de una bondadosa mujer que me dio alojamiento. En total pasé una semana completa en Iturup, isla de la que conservo muy tiernos recuerdos.

 

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15 – Sangchuan (China)

 

 

Mediante un autobús y un barco llegué a tal isla de Sancián, o de San Juan, pero como los chinos pronuncian tan mal el español, San Juan se convirtió en Shangchuan.

Una vez alcanzado el puerto me informé del paradero de la iglesia donde murió san Francisco Javier, y a continuación caminé hacia ella.

Se hallaba a unos 7 kilómetros del puerto. Un arco de la entrada anunciaba en chino y en inglés: “St. Francis Xavier Graveyard”.

Soy un seguidor de san Francisco Javier y he visitado la mayoría de los 22 sitios relacionados con él, como es el Castillo Javier, la isla de Mozambique, las Islas Malucas, Malaca, Ceilán, Socotra, Melinde, y hasta visité su tumba en Goa.

En el siglo XVI los chinos cedieron la isla de Shangchuan a los portugueses, junto al enclave de Macao. Francisco Javier estuvo esperando en esa isla el permiso de las autoridades chinas para poder cruzar al continente Pero los chinos tardaron tanto en contestar que Francisco Javier acabó muriéndose en esa isla un 3 de Diciembre de 1552. Tenía 46 años.

El alcanzar ahora el lugar donde murió san Francisco Javier, era como una culminación a mis viajes anteriores tras sus huellas.

Iba alborozado subiendo los escalones que me conducían a la iglesia, cuando fui interceptado por una señora muy amable. Cuando le dije que era español, como el santo, me enseñó todos los lugares, desde el emplazamiento donde estuvo la tumba hasta que fue trasladada a Goa. los monumentos, las cruces, la iglesia en general, y un pañuelo navarro de color rojo, comprado en Javier, que le había sido regalado el año 2006 por un aventurero español llamado Álvaro de Marichalar.

Me quedé unas 3 horas casi extasiado admirando el lugar. La vista del mar desde lo alto de esa colina era bella.

Regresé regocijado al puerto y hallé un hotel encantador cuya dueña me hizo un precio especial por una habitación con cama de matrimonio. Cené en el restaurante de la planta baja una gran bandeja de pescado fresco, delicioso, acompañado de una cerveza Tsingtao.

Ese día sería el más feliz de mi viaje por China.

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16 – Kish (Irán)

Compré en Dubai un paquete turístico de 3 días con sus 3 noches en un dormitorio compartido de un hotel de la isla de Kish, más el desayuno y el transporte desde el aeropuerto. Lo encontré baratísimo, más que si viajaba por mi cuenta. Mis compañeros de viaje serían todos emigrantes de India, Nepal, Filipinas, Sri Lanka, Bangladesh o Pakistán, que necesitaban ausentarse de los Emiratos Árabes Unidos para regresar a los 3 días con un sello nuevo en su pasaporte.

Kish tiene un status especial en Irán y acepta turistas sin necesidad de visado iraní. Pero desde Kish no se puede viajar a Irán continental sin el correspondiente visado.

Aparte de los emigrantes, sólo vi turistas iraníes, que viajan a esa isla para comprar artículos libres de impuestos, al ser Kish zona de libre comercio. Las mujeres iraníes se tumbaban en las playas y los hombres nadaban hasta alcanzar los arrecifes coralinos.

Pasé tres días gratos paseando por la isla. Cuando tenía mucho calor entraba en el lujoso Darish Grand Hotel para refrescarme. Ese hotel es una maravilla arquitectónica al estar diseñado como Persépolis.

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17 – Langkawi (Malasia)

 

Los tres días que pasé en la isla de Langkawi fueron muy placenteros. El segundo día me apunté a una excursión a un lago llamado de la Doncella Preñada donde pululaban multitud de monos ladrones que te robaban comida, la gorra, o incluso las gafas. Lo mejor fue atravesar numerosas islotes rocosos por el camino. En mi barco casi todos eran turistas de la India, de lo cual me alegré pues uno se cansa de verse sólo con turistas europeos, australianos, norteamericanos o japoneses. Trabé mucha mistad con ellos y comimos juntos en una parada que hicimos en una playa idílica.

A media tarde regresamos todos complacidos a la ciudad de Kuah, la capital de la isla.

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18 – Phu Quoc (Vietnam)

Tras un largo día de viaje que inicié en la cálida Phnom Pehn, alcancé a media tarde la isla de Phu Quoc, en Vietnam. Allí tomé una moto y le pedí al conductor que me llevara a los bungalows de Long Beach, donde pronto encontré uno a orillas de la playa. Al oscurecer hallé un restaurante en la playa donde cené marisco, la especialidad culinaria de la isla.

Phu Quoc no es todavía una isla de turismo masivo (o no lo era cuando la visité en el año 2013) pero comenzaba a serlo.

Un día más me quedaría en esa isla visitando los alrededores antes de navegar a Vietnam.

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19 – Koh Samet (Tailandia)

Nunca olvidaré Koh Samet…

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20 – Tidore (Indonesia)

 

La isla de Ternate la ocuparon los portugueses, mientras que los españoles se instalaron en Tidore. Ambas naciones recogían especias para mandarlas en sus naves a Portugal y España. Tras la muerte de Magallanes en la isla de Mactán (junto a Cebú), los supervivientes, a mando de Elcano, escalaron por un tiempo en Tidore antes de proseguir a Sevilla. Hoy, junto al puerto de Tidore, se exhibe una placa colocada allí en el año 1993 por el capitán del buque escuela Juan Sebastián Elcano.

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10 Islas de ÁFRICA

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21 – Djerba (Túnez)

Djerba es la isla más grande del norte de África. En Jorf abordé un transbordador hasta Ajim, ya en la isla.

Todo un día recorrería Djerba; era una isla muy turística, abundaban sobre todo los visitantes alemanes. Y franceses. Hubo un tiempo cuando los españoles dominaron Djerba, que la conocían como Yerba, o Los Gelves.

Aparte de los hoteles lujosos de los turistas encontré la isla medio desértica. Lo que más me sedujo fue el zoco de su ciudad y puerto principal, Houmt Souk, con sus vestigios de murallas.

Al día siguiente pretendí regresar a Túnez continental por el mismo barco, pero un nativo me dijo que había un puente al sur, en El Kantara, así que cambié de rumbo y abandoné la isla por ese puente para encaminarme a la ciudad troglodita de Matmata.

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22 – Mayotte (Francia)

El pase de la compañía aérea que había comprado hizo que escalara tres días en Mayotte, en mi visita a las islas del Océano Índico. El aeropuerto se halla en la isla de Dzaoudzia, desde donde una barcaza te lleva a la vecina Mayotte, a su capital Mamoudzou.

En Mamoudzou me sentí en Francia desde el primer día. Allá donde hay franceses hay buenos vinos, pastís, quesos y café au lait con deliciosos croissants.

Esos tres días me dieron tiempo para recorrer la isla, a pie y en autostop sin pedirlo, pues los conductores paraban sus coches junto a mí y ofrecían ayudarme.

Lo que más me sorprendió de Mayotte fue encontrarme con lémures en los bosques. Fue algo inesperado. En el pasado había visitado un parque nacional en el sur de la isla de Madagascar donde habitaban familias de lémures, y creí que era el único lugar del mundo donde vivían. Pero no, pues en Mayotte también viven, lo mismo que en otras islas Comoras, debido a que fueron introducidos desde Madagascar.

El cuarto día proseguí mi viaje por las islas del Índico.


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23 – Rodrigues (Mauricio)

 

 

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24 –  Sainte Marie (Madagascar)

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25 – Desroches (Seychelles)

 

Me siento avergonzado cada vez que recuerdo que pagué 700 euros por una noche en un bungalow en esta isla. Ha sido el precio más caro que he pagado jamás por una noche de hotel en mi vida. Pero fue la única manera de penetrar en la isla Desroches del archipiélago Amirante. En la isla hay una parte donde trabajan obreros venidos de la India para la recolección del coco. Y en la otra parte está el hotel de lujo, que sólo lleva en su avioneta (desde Victoria en la isla de Mahé) a la isla de Desroches a clientes para pernoctar. Eso sí, desayuné 3 veces bebiéndome una botella entera de champagne francés, y comí langostas hasta no poder más, para, de este modo, resarcirme en parte de la exagerada cantidad de dinero que tuve que pagar.

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26 – São Tomé (Santo Tomé y Príncipe)

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27 – Gran Comora (Comoras)

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28 –  Santiago (Cabo Verde)

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29 –  Dek (Etiopía)

Fue una gran aventura alcanzar la isla Dek por primera vez en el año 1993, pues estaba prohibido a los extranjeros visitar las islas del lago Tana, y por más que probé en Bahir Dar, siempre rechazaban aceptarme en los barcos. Sin embargo lo conseguí. Volvería más veces a Dek en años posteriores, cuando ya se había anulado la restricción. Pero la primera visita del 1993 fue la que más me impactó. Tuve que rodear el lago, primero visité Gorgora, donde el madrileño Pedro Páez construyó un palacio (hoy desaparecido) en el siglo XVII. Me quedé a dormir y por la mañana zarpé en una gabarra junto a 400 nativos hasta Kunzula, atravesando diversas islas donde se observaban monasterios y haciendo una escala en Delgi. Al día siguiente proseguimos el viaje y la barcaza hizo una escala de 3 horas en la isla Dek antes de proseguir a Bahir Dar, tiempo suficiente para correr al monasterio Narga Selassie y conversar con los monjes a la vez que me enseñaban los tesoros y frescos que custodiaba ese cenobio.

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30 – Hierro (España)

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10 Islas de AMÉRICA

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31 – Juan Fernández (Chile)

 

No es fácil viajar a las llamadas Islas de Robinson Crusoe, a 670 kilómetros de distancia de Chile continental. No encontré servicio marítimo dese Valparaíso y hube de volar en una avioneta de miniatura desde un aeropuerto de segunda clase en las afueras de Santiago de Chile. La avioneta nos dejó sobre una meseta. De allí descendimos a pie durante 40 minutos al puerto y una lancha nos depositó, tras una hora de navegación, en la aldea de San Juan Bautista, la capital del archipiélago. Durante la travesía vimos numerosas focas, que al principio nos seguían.

Me alojé en unos bungalows con un color diferente cada uno a orillas de la playa, donde su dueña, la buena señora María Eugenia, me alimentó con lasañas de langosta durante toda mi estancia en una cabaña llamada Anna Pink. Uno nunca sabe los días que permanecerá allí, pues depende del capricho del tiempo. A veces el avión no regresa a recogerte en tres semanas. Yo esperé el avión de vuelta tres días.

La mejor actividad a realizar en esas islas, aparte de bucear, es ascender a los picos, desde donde se obtienen unas vistas que te cortan la respiración.

Mi lugar favorito era el escondrijo del pirata escocés Alejandro Selkirk, allá en lo alto de la isla, en un lugar estratégico dominando ambas orillas de la isla, observando el paso de navíos. Si era español se escondía, pero si era una nave de piratas ingleses luciendo una bandera con una calavera y dos tibias, hacía señales para que le rescataran, como así sucedió, según afirma una placa colocada en ese sitio.

San Juan Bautista era un pueblo de apenas 500 habitantes. En la entrada de la Biblioteca se erguía un Moai original, traído especialmente de la Isla de Pascua. La naturaleza era otro de los atractivos de esas islas. Uno se llegaba a olvidar de la vida en una ciudad; el tiempo pasaba sin darte cuenta de lo bien que uno se sentía. El paraíso debió ser algo parecido a vivir en las Islas de Juan Fernández.

El cuarto día oí los rugidos del motor de una avioneta y me llevaron en lancha al aeropuerto para volar de regreso a Santiago de Chile. No estaba contento; hubiera deseado que el avión regresara una semana más tarde.

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32 – Baranof (Estados Unidos de América)

 

Viajé a Sitka, la capital de la isla de Baranof, por su historia relacionada con Rusia. Alaska fue vendida en 1867 a los estadounidenses por poco más de 7 millones de dólares. Hoy se diría que fue una ganga, pero el emperador Alejandro II en esos tiempos necesitaba con urgencia dinero para afianzar la posición de Rusia en Asia Central. Los rusos evangelizaron a los habitantes y tradujeron la Biblia a la lengua aleutiana, por ello hoy en toda Alaska los nativos profesan el cristianismo ortodoxo.

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33 – Saba (Holanda)

No pretendía explorar la isla de Saba en profundidad. Me contenté con conocerla superficialmente y realizar un trekking a la cima más alta del Reino de los Países Bajos: el Monte Scenery, de 888 metros, que es un volcán potencialmente activo.

El aterrizaje en el aeropuerto de la isla me cortó la respiración. La pista es tan corta que temí que el avión cayera al agua.

Desde allí caminé hasta la primera población, The Bottom, la capital de la isla. Fue fundada sobre un cráter. Los amables conductores paraban sus coches junto a mí y se ofrecían a llevarme, pero yo declinaba con gentileza, ya que deseaba sentir la isla bajo mis pies. En The Bottom visité un museo más las tres iglesias de diferentes denominaciones.

Entré la Oficina de Turismo, donde me proveí de mapas gratuitos de la isla, y emprendí un corto pero agradable trekking que me tomó menos de dos horas a través de una naturaleza exuberante, hasta el pico Scenery. El sendero estaba muy bien señalizado; era imposible extraviarse por entre la maleza. Desde la cima, la vista era espectacular.

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34 – Maíz (Nicaragua)

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35 – Vancouver (Canadá)


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36 – San Blas (Panamá)


 

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37 – Mujeres (México)

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38 – Mustique (San Vicente y las Granadinas)

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39 – Soledad (Argentina)

 

El soldado argentino Jacinto Eliseo Batista conduce a las mazmorras a los prisioneros ingleses en las islas Malvinas (que los ingleses conocen como Falkland), en el año 1982.

Pasé siete días en la isla Soledad, pues la frecuencia de vuelos desde la ciudad chilena de Punta Arenas a Puerto Argentino (que los ingleses conocen como Stanley) era semanal. Fueron muchos días pues no hay gran cosa que ver en las Malvinas; además, muchos sitios estaban cerrados al público por contener minas antipersona sin desactivar desde los tiempos de la guerra entre Argentina y Reino Unido. Tuve tiempo de hacer amistad con los habitantes, muchos de ellos extranjeros de Rusia y de España que trabajaban como pescadores y se reunían cada día en Club de los Marineros para beber ron y jugar al ajedrez.

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40 – Roatán (Honduras)

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10 Islas de OCEANÍA

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41 – Bougainville (Papúa Nueva Guinea)

 

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42 – Babeldaob (Palau)

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43 – Savaii (Samoa)

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44 – Thursday (Australia)

Pasé dos días con sus dos noches en las islas del Estrecho de Torres (una en Thursday y la otra en Horn). Tanto en sus museos como incluso por la calle, se recuerda que Luis Váez de Torres (se duda si fue español, o tal vez portugués al servicio de España) descubrió para el mundo occidental ese estrecho y esas islas en el año 1606.

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45 – Poporang (Salomón)

Esperé 6 días en la isla de Poporang un barco hacia la isla de Gizo. En esa semana hice muchas amistades locales y exploré bien la isla, que alberga en la maleza muchas armas dejadas por los soldados japoneses en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial.

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46 – Espíritu Santo (Vanuatu)


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47 – Kiritimati (Kiribati)

 

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48 – Vavau (Tonga)

 

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49 – Chatham (Nueva Zelanda)

 

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50 – Beachcomber (Fiji)

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(Cuando tenga un poco de tiempo añadiré algún comentario a cada una de estas 50 islas)

 

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