Condenas, mazmorras, deportaciones, prensa, pasaportes y visados turísticos

He aquí­ algunos documentos de deportaciones, condenas, autorizaciones para visitar lugares inaccesibles, certificados de logros viajeros, y apariciones en diversos diarios y revistas nacionales e internacionales haciéndose eco de mis viajes:

 

Expulsión de Colombia Deportación de Kazajstán. Condena de 5 años en una prisión de Afganistán
 Autorización para viajar
por Sudán
 
Salvoconducto para
embarcar a Burundi
por el Lago Tanganika

Permiso para atravesar el lago Chad

Permiso Islas Andaman Permiso Islas Lakshadweep La Policía de Bermudas y mi factura de Rayos X

Gri-gri que me preparó un marabú del Sahel
Refusal of entry in South Africa

Entrevista en Revista vasca.

 


Anuncio del inicio de mi séptimo viaje.
Artículo del Kabul Times sobre una conferencia
de prensa que me forzaron a dar (con turbante).
Noticia en el Solomon Star sobre un
monumento que erigí­ a Mendaña tras haber visitado
Bahía Estrella en la Isla de Santa Isabel (año 1991).
Entrevista en el diario barcelonés Avui.
Entrevista en el Diario AS Revista rusa Eco Planeta
(Sindbad el Marino de Barcelona)
Artículo en La Vanguardia
Tí­tulo otorgado al visitar
la base antárctica chilena

Certificado del Marco Polo.

Certificado de Groenlandia.

Diploma de Kibbutz.
Pergamino Cabo da Roca.
La Compostela.

T E L E V I S I Ó N

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A veces he sido invitado en programas de televisión.

La última vez que esto se produjo fue en el año 2011:

 

 

 

Pero antes, en los años 1989 – 90 y 91, también fui entrevistado en programas del periodista de viajes Roge Blasco, tres veces, cuyos videos he subido aquí:

http://www.youtube.com/channel/UC7HeP4qyf8xJiRLXkWnEtzw?feature=watch

 

 

CHARLAS

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Últimamente recibo invitaciones de universidades europeas para dar charlas sobre mis viajes. En el 2017 me invitaron de las universidades de Estrasburgo (Francia) y de Cork (Irlanda)

 

 En la revista madrileña Oxígeno, junto a André Brugiroux.  

 

“El Mundo no es suficiente”. Título del artículo del diario Süddeutsche Zeitung, de Munich, el 1 de abril del 2010, entrevistando al viajero alemán Wolfgang Stoephassius (a la derecha), al californiano Charles Veley (en el centro) y a mí (a la izquierda).

Entrevista en la Revista PRIME, de Shanghai, China, en su edición de Julio 2010. El texto muestra seis preguntas con mis seis respuestas. El título destaca una anécdota donde explico que en la Isla de Pohnpei, Estados Federados de la Micronesia, almorcé junto a cinco reyes.

 

Suplemento de los diarios del grupo VOCENTO publicado el 6 de Marzo de 2010.

 

en 2014 el grupo VOCENTO vuelve a hacerme una entrevista actualizada. Me gusta que seleccionaran las fotos donde aparezco con mis héroes viajeros, como San Francisco Javier, Xuanzang y el actual Heinz Stücke

 

En Septiembre del 2014 el Dominical de El Periódico publicó una entrevista que me hicieron, a cuatro páginas, dedicando las dos primeras a colocar sobre un mapamundi diversas fotografías en los lugares adonde había viajado. Me alegré de que apareciera la foto de mi héroe Xuanzang y se mencionara al gran viajero californiano Jeff Shea y su club SISO. Las otras dos páginas estaban llenas de texto explicando anécdotas y “batallitas” sobre mis viajes a lo largo y ancho de este mundo

Aquí se puede leer la entrevista:
http://www.elperiodico.com/es/noticias/dominical/hombre-que-visitado-todos-los-paises-del-mundo-2000-territorios-mas-3504099

 

 

CONTINUACIÓN REVISTA EMIRATES SEPTIEMBRE 2016

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REVISTA BBC TRAVEL

(El fugitivo que viajó por todo el mundo)

Articulo de diciembre 2016 en revista de viajes de Londres

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Revista VIKATAN, de Chennai (antigua Madrás) en lengua Tamil:

 

Artículo aparecido en el diario The Times Picayune, de Nueva Orleans (USA) el 17 de febrero del 2008. Leer aquí

 

Diario SPORT. Me hicieron una entrevista el día del libro en Barcelona, el 23 de abril del 2015, San Jorge. Estaba vendiendo mi último libro La Vuelta al Mundo entre Sabios, Santos y Viajeros.

 

La revista de la compañía aérea Emirates, de Dubai, hizo un reportaje sobre viajes en septiembre del 2016 y me incluyó junto a otros viajeros

 

 

 

 

Diploma que me entregaron por participar en el Dubai Traveler’s Festival en 2016

 

LENGUAS POLACA, SERBO-CROATA, TAMIL…

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De vez en cuando me entero de que han publicado un artículo sobre mis viajes en revistas extranjeras, como son las siguientes en revistas polaca y bosnia (LOLA):

 


Permiso para viajar a zonas peligrosas del Valle de Hadramaut.

Propusk (permiso) para navegar a las Islas Kuriles desde Sajalin

Permiso para navegar por el Río Lena hasta la prohibida Tiksi, en el Océano Glacial Ártico

 

Permiso para visitar Nagorno Karabakh.

Permiso para penetrar en la inaccesible Península de Chukotka.

 

Sentencia apañada al comprar mi libertad a un “negociador” enviado por los propios jueces de Batumi, en Georgia, tras haberme encerrado 72 horas, sin comer, en una mazmorra inmunda, por haber penetrado en la prohibida República de Abkhazia.

 

 

PASAPORTES Y VISADOS TURÍSTICOS

A día de hoy (año 2016) guardo en casa exactamente 22 pasaportes. No son muchos. Conozco viajeros que poseen más de 40, todos llenos de sellos de los países que han visitado.

El primero, el que utilicé cuando era un adolescente para viajar por Europa (se necesitaba pasaporte incluso para viajar a Francia, y para obtenerlo me exigieron el Certificado de Antecedentes Penales, más el permiso paterno por tener menos de 21 años), lo devolví a la Jefatura Superior de Policía cuando las páginas estaban llenas, para que de este modo me emitieran un segundo.

Es una lástima que no conserve mi primer pasaporte con los sellos turísticos de los países de Europa Occidental. Pero sí que guardo el segundo (del año 1978) y posteriores. Ya no los devuelvo más; cuando he de renovar un pasaporte por caducado o por falta de páginas en blanco por estar llenas de sellos, lo presento para que me lo mutilen o inutilicen la página principal, y lo recupero. En alguna ocasión han intentado destruirlo basándose en la siguiente frase de la segunda página del pasaporte:

“El Estado español se reserva la propiedad de este pasaporte…”

Pero tras explicar amablemente al agente que los pasaportes son parte histórica de mi carrera viajera, las huellas dactilares de mis aventuras, me lo acababan devolviendo.

Estoy especialmente orgulloso del segundo pasaporte, con el que inicié mi vuelta al mundo de mil y un días el año 1982. Es grande, de tapas verdes. En el interior aparece la frase:

“Países para los cuales este pasaporte es válido: TODOS LOS DEL MUNDO”

Me daba ilusión leer esa frase en mi pasaporte; me suscitaba un sentimiento de poderío: ¡todos los países del mundo estaban a mi disposición!

Todavía recuerdo con cariño cómo dormía con mi primer pasaporte debajo de la almohada cuando lo recibí.

En mis años mozos nuestros pasaportes estaban escritos en Español y subtitulados en Francés, la lengua más internacional en aquel entonces. En la actualidad, los pasaportes españoles están traducidos a nueve lenguas más, las que se hablan en doce de los países de la Comunidad Europea.

Conservo cinco tipos de Pasaportes. Tres son de tapas de color verde y dos de color granate. En los dos primeros aparece en la portada el escudo de España con el águila de San Juan el Evangelista, tal como figuraba en el blasón de los Reyes Católicos. En los tres primeros está escrita la palabra España en la portada. En el cuarto se añade a España las palabras Comunidad Europea. Y en el quinto y último consta Unión Europea, además de España.

Es un privilegio poseer un pasaporte español, el cual nos da acceso a visitar 170 países de las Naciones Unidas sin necesidad de visado, o bien gestionándolo a la llegada (157 más 13). Es el segundo pasaporte más prestigioso del mundo. Solo nos gana Alemania y Suecia con un país más adonde viajar sin necesidad de visado. El pasaporte español es mejor que el de Italia, Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Holanda, Nueva Zelanda, Australia, Austria, etc. Los peores pasaportes son los de Afganistán, Irak, Somalia, Sudán del Sur y Pakistán, donde apenas una treintena de países permiten la entrada sin visado a sus poseedores.

La historia de los pasaportes, desde el Laissez-Passer hasta el Pasaporte de Nansen y demás salvoconductos, es la historia de la libertad humana para desplazarse por nuestro planeta. En un mundo ideal los pasaportes no deberían existir, ni tampoco las fronteras, pues el hombre existe antes que esos inventos.

Hasta finalizada la Primera Guerra Mundial se podía viajar libremente por toda Europa, y los puertos eran territorios francos donde todo el mundo podía desembarcar.

Esto cambió cuando en el año 1920, la entonces Liga de las Naciones, decidió crear este documento llamado pasaporte.

Los sellos que te estampan en el pasaporte al cruzar las fronteras, así como los visados, son también muy interesantes. El visado de China, por ejemplo, que me sellaron en el año 1982, cuando visité ese país por vez primera, es muy simple. En aquellos tiempos los chinos te emitían un pasaporte adicional donde estaban anotadas las ciudades que estabas autorizado a visitar.

Hay países que incluso hoy en día no te estampan el sello en el pasaporte, como Corea del Norte, o Israel si no lo deseas, para que así no te boicoteen los países musulmanes. En mis tiempos era desaconsejable pedir que te sellaran tu pasaporte en Taiwán si después pretendías viajar a China (el visado de Taiwán te lo emitían Asociaciones Culturales en varias ciudades asiáticas. Yo lo obtuve en Tokio). Y si en un corto futuro pretendes visitar los Estados Unidos, es mejor solicitar que no te sellen el pasaporte si previamente viajas a Cuba. El visado o el sello de Abkhazia no se ha de mostrar en Georgia bajo pena de pasar una temporada en una mazmorra (¡y lo digo por experiencia propia, pues me encerraron por ello en Batumi!), por no hablar del visado de Osetia del Sur, que causaría problemas también en Georgia. Con el visado de Nagorno Karabakh sucede otro tanto si te descubren con él en Azerbaiyán (incluso tuve problemas con ese visado de Nagorno Karabakh en Turquía, cuando a punto estuve de ser encerrado en un calabozo en un punto de control de Kurdistán).

Ahora muchos países que exigen visados son emitidos a la llegada, lo cual es una ventaja para los turistas.

Algunos sellos en el pasaporte son importantes para uno mismo por ser de lugares remotos; te recuerdan tus logros viajeros (como el de navegar a Tristán da Cunha, alcanzar las Islas de la Antártida Francesa, llegar a la Isla de Christmas en Kiribati, penetrar en Tokelau, o en Somalilandia). Otros sellos te recuerdan lances viajeros arriesgados, como el paso terrestre de fronteras entre Argelia y Mali, en medio del desierto de Tanezrouft, cuando tras once días de viaje en camiones llegué a Gao, y cinco días más tarde a Timbuktú navegando por el río Níger. El atravesar dos veces en un mismo día el legendario Khyber Pass, disfrazado de nativo pastún, o el cruzar los Pasos de Turogart y la Puerta de Zungaria en el mismo viaje.

Poseo sellos de países que ya no existen o han cambiado de nombre o de régimen político, como la Unión Soviética, la Nicaragua de Sandino, Zaire, la entrada a Berlín a través del Checkpoint Charlie en Alemania del Este, o el Afganistán de Najibullah. Y también conservo visados de países que aun no son reconocidos por las Naciones Unidas, como Abkhazia, Nagorno Karabakh,  la Soberana y Militar Orden de Malta, o la República de Sahara Occidental. También aparecen nombres de ciudades que ya no existen, como Puerto Presidente Stroessner, en Paraguay (hoy se llama Ciudad del Este), o Leningrado, en vez de San Petersburgo.

En mis pasaportes aparecen anotaciones a mano, como por donde saldré de Gabón para entrar en el Congo (yo utilicé el tren hasta Franceville y a continuación camiones a través de la jungla), el dinero que llevas encima (en Etiopía), o la palabra INDIGENTE a la salida de El Salvador, por negarme a pagar unas dudosas tasas de salida del país. Y si a Israel llegas en vehículo, te lo anotan en el pasaporte para que no puedas venderlo en el país.

Algunos visados turísticos son valiosos por la dificultades en adquirirlos, como el de Angola, el de la Libia de Gadafi, el de Guinea Ecuatorial, el de Arabia Saudita, o el de Somalia.

Otros son muy exóticos, como el de la Isla de Lundy, el de la Antártida Chilena, el de las Islas Malvinas (que los ingleses se empeñan en llamar de otra manera), o el de los atolones de Wake y Midway.

Además de adquirir conocimientos y experiencias enriquecedores para elevar nuestro ser, es importante preservar nuestra historia viajera a través de pasaportes, más los visados turísticos y sellos en ellos.

He seleccionado algunos visados turísticos y sellos que considero los más curiosos de mis veintiún pasaportes. Helos aquí:

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Estos son los dos pasaportes más antiguos que conservo, con el águila de San Juan el Evangelista en la portada

          

Aquí el Gobierno Español decidió cambiar de escudo y de color en las portadas de los pasaportes

 Este es mi penúltimo pasaporte. Es biométrico

Y este pasaporte, el número 21, es del año 2015. Su interior está decorado con modos de locomoción antiguos. Es bello.

Estas son las segunda y tercera páginas de mi segundo pasaporte; era tan grande que no me cabía en el bolsillo del pantalón

 

Esta frase: TODOS LOS DEL MUNDO, me subyugaba

 

 Visado de Abkhazia, concedido en Sukhumi, y el sello de mi salida de Afganistán el día que volé de Kabul a a Tashkent tras ser liberado de una mazmorra afgana, donde me condenaron a 5 años de cautiverio por “espionaje”

Arriba, en la hoja derecha: Sellos de entrada y salida a Berlín, en Alemania Oriental. Ahora es un sello histórico

 

 

  

Sellos de la Antártida Chilena. A la derecha el visado de Angola. Me requirieron traducir el pasaporte al portugués

 

 

Visado de Mali, obtenido en Tamanrasset. Tardé once días en llegar a la frontera a partir de Ghardaia, en autostop y en camiones transportando dátiles. Todavía me tomó cinco días navegando por el Río Níger, desde Gao, para alcanzar la mítica Timbuktú

 

 

 

 

Sellos de las Islas Ogasawara, Isla Ascensión, Orden de Malta, más visado de Bangladesh

  

Visado de Birmania, de 1987, cuando se llamaba Burma en inglés; ahora se llama Myanmar. Te concedían solo una semana de estancia y te obligaban a cambiar una determinada cantidad de dólares a la entrada al país. Birmania se empezaba a abrir al turismo y todavía hoy es uno de los pocos países donde existe la verdadera aventura para el viajero osado. A la derecha, visado Chino en 1982. Los chinos, además, te emitían otro visado sobre un documento aparte que se devolvía  a la salida de China

  

Sello de entrada a las Islas de la Antártida Francesa. Visado de Egipto concedido en Tel Aviv. Te lo llenaban de sellos y te obligaban a cambiar 150 dólares americanos a la entrada, a cambio oficial, para que no acudieras al mercado negro

En Etiopía te registraban los bolsillos y te anotaban el dinero que llevabas encima

Tardé varios días en llegar de Libreville, en Gabón, a Brazzaville, en Congo, en trenes y camiones por la espesa selva. En cada frontera me seguían los pasos y hacían sus anotaciones en mi pasaporte sobre mi viaje

 

 

Sellos de entrada a Groenlandia y a las Islas Svalbard

 

   

No fue fácil conseguir el visado de Guinea Ecuatorial en Lagos. Atravesé Nigeria en autobuses durante varios días eludiendo a los bandidos de Biafra. A la derecha el visado de Iraq

   

Visados de Irán tramitado en Tashkent, y de Nagorno Karabakh

   

Visado de Libia. Tuve que traducir mi visado al árabe. A la derecha sellos de Niue, Norfolk y Christmas en Kiribati

    

A la izquierda el visado de Madagascar obtenido en Addis Ababa. A la derecha la nota de INDIGENTE por negarme a pagar tasas dudosas en El Salvador

      

Visado de Siria donde se me requiere cambiar 100 dólares USA en moneda local. Sello de la Isla de Pascua

    

Sello de la Isla de Man. Gorila en el visado de Rwanda

    

Sello de la República de Bophuthatswana. A la derecha sello de las Islas Andaman

    

A la izquierda el sello de la República Saharaui. A la derecha el sello de las Islas Maldivas con el dibujo del Coco de Mer. También aparece el sello del buque Maxim Gorki, con el que navegué a la Isla de Pitcairn, desde El Callao, pero no poseo el sello de esa isla ya que los nativos, que son unos granujas, te lo concedían a cambio de 5 dólares americanos, y yo lo rechacé

  

Sellos de la Unión Soviética (CCCP). El visado de Turkmenistán, que me concedieron cuando crucé en barco el Mar Caspio, desde Bakú a la entonces Krasnovodsk (hoy se llama Turkmenbashi)

  

El visado de tránsito de 3 días de Arabia Saudita para penetrar en Kuwait. A la derecha el visado de Somalilandia, el último país que visité, en el año 2003, para completar la lista de las Naciones Unidas

  

A la izquierda el visado de Surinam, obtenido en la Guayana Francesa.

Un sello de pasaporte cuenta tus aventuras para el que lo sepa interpretar. El siguiente sello indica que en Agosto de 1996 entré en China por el Paso de Turogart, desde Kirguistán. Y dos semanas más tarde abandoné China en tren por la histórica Puerta de Zungaria, para penetrar en Kazajstán.

A la derecha el sello del atolón de Wake, que durante 21 años estuvo cerrado a todo viajero

 

  

Sello de la remota Isla Tristan da Cunha. A la derecha sello de la isla antártica de Kerguelen, del tamaño de Córcega

   

 Sello de la Isla de Robinson Crusoe. A la derecha un sello histórico de Macao, en Portugués, del año 1982.

Visado de las Islas Tokelau, uno de los archipiélagos más inaccesibles del mundo

  

A la izquierda visado de Zaire, país que ya no existe. A la derecha entrada en Israel por el Puente Allenby. Y el sello de las Islas Malvinas, que los ingleses escriben de otra manera

Observando este sello chino del 30 de Junio del 1997, se aprecia que abandoné por tierra Corea del Norte (cruzando en tren el Puente de la Amistad Chino – Coreana sobre el Río Yalu) desde Sinuijo a Dandong, en Liaoning, China. Y aun en otro sello, uno se apercibe de que salí de China el 2 de Julio  a través de la frontera de Suifenhe, cruzando en tren el Río Suifen, penetrando en la ciudad rusa de Pogranichnyy. Corea del Norte no sella los pasaportes de los viajeros.

Antiguo visado adicional para camuflar el viaje a Rusia. A la salida de Rusia se devolvía y en el pasaporte no constaba que habías viajado a la URSS (hasta 1991), o a Rusia posteriormente. En Bagrationovsk, la frontera entre Kaliningrado y Polonia, los rusos me sellaron la salida del 23 de Febrero del año 1996, pero, excepcionalmente, no me confiscaron el pasaporte adicional. Por eso lo conservo

Visado de Sudán del Sur obtenido en Nairobi. A pesar de que declaré que volaría a Yuba y que me alojaría en un hotel, en realidad viajé a Yuba en autobús, vía Kampala, ida y vuelta (40 horas cada viaje en autobús), y dormí 3 noches sobre los kioscos de frutas y verduras del mercado central de Juba, o Yuba.

Permiso para poder visitar la república de Gorno Badakhshan, en Tadjikistan