EL CAMINO DE SANTIAGO

El Camino de Santiago puede iniciarse desde cualquier lugar de Europa, o del mundo. Muchos peregrinos lo comienzan en España, otros en Portugal, en Francia, en Italia, en Alemania, en Inglaterra, y hasta en los Estados Unidos de América, en Brasil o en Israel. Lo habitual y más autentico es realizarlo a pie, pero hay quien lo recorre en bicicleta y a caballo.

 Todos aconsejan caminar un promedio de 30 kilómetros al día y, desde Roncesvalles, el Camino te puede tomar poco más de 3 semanas. Cada pocos kilómetros se encuentran albergues, que suelen ser gratuitos o por un pequeño puñado de euros, y están regidos por los hospitaleros, sus guardianes, que a veces ayudan y algunos sanan las heridas de los pies a los peregrinos (aunque hay hospitaleros que no son nada clementes). Los albergues disponen de cocina para prepararte el yantar si previamente te has proveído de viandas, pero también se puede acudir a una taberna vecina, donde el menú oscila entre los 6 y los 10 euros por una colación consistente.

Los lechos se hallan en dormitorios comunales, en literas dobles o triples y, por lo general, no se ofrecen sábanas (excepto que yo sepa por experiencia propia, en Sangüesa, Navarra, y en Cubo de la Tierra del Vino, Zamora), por lo que se aconseja portar un buen saco de dormir.

El Camino está siempre señalado con flechas amarillas o con un azulejo con la concha de una vieira dibujada, sobre mojones, en los árboles, en los letreros de la carretera, en las paredes de las casas, etc., y la mayor parte suele discurrir por senderos con arboleda y hojarasca grata a la vista y a los pies. Salvo algunos tramos, como son el cruce de los Pirineos, algunos alcores de Asturias y la entrada en Galicia por León, el Camino es suave y hay pocas montañas.

 El Camino de Santiago es, en esencia, desde los primeros tiempos, un viaje iniciático, un peregrinaje para meditar sobre el sentido de la existencia, sobre uno mismo, para elevar el ser, y para rezar ante la tumba del Apóstol Santiago a la arribada a la catedral de Santiago de Compostela. Mas en la actualidad también es lúdico y cultural, por lo que se visitan monasterios milenarios, como el de Leyre, el de Zenarruza o el de Oseira, catedrales fabulosas, como las de León o Burgos, o la majestuosa de Santiago de Compostela, el misterioso castillo templario de Ponferrada, el bizarro palacio de Antonio Gaudí en Astorga, etc., y es fácil coincidir en los servicios religiosos durante los subyugantes cantos gregorianos. Otro aliciente del Camino son las amistades para toda la vida que uno hace con los compañeros peregrinos.

 Al caminar, aconsejo recitar una especie de “mantra” muy sencillo, y que en mi opinión es más apropiado para este período contemporáneo que vivimos que los “mantras” clásicos orientales del pasado, como el del Relato de un Peregrino Ruso, o los de la Filokalia y la práctica del Hesicasmo. Este simple “mantra” es: YO SOY. Al pronunicarlo en la quietud se alcanza más conciencia de uno mismo, se adquiere una sensación plena de “aquí y ahora”; es como encender dentro de sí la luz de una bombilla que permanecía todo el tiempo apagada.

Una película que os inspirará sin remedio a emprender el Camino de Santiago como un verdadero peregrino, es “Tres en el Camino”, del director Laurence Boulting.

Es recomendable efectuar el Camino fuera de la temporada estival, evitando las riadas de peregrinos, para que el exceso de ellos no te perturbe anímicamente en demasía y al mismo tiempo poder encontrar cama libre en los albergues. En verano recorren diariamente el Camino miles de peregrinos, y también no peregrinos que se camuflan como tales (amigos de lo ajeno y granujas de toda índole que perpetran sus bellaquerías con fruición), fundamentalmente en el Camino Francés.

Los compañeros del Camino son entrañables, como los de la “mili”. Uno entrega lo mejor de sí mismo y recibe a cambio lo mejor de los compañeros. Se entablan amistades para toda la vida.

De los muchos Caminos que existen he seleccionado los once más populares:

 

CAMINO FRANCÉS (737 kilómetros desde Roncesvalles)

Este es el Camino clásico por excelencia y el que ofrece más satisfacción en todos los sentidos. Además, es el más entrañable y la atmósfera que produce la Misa del Peregrino en la Catedral de Roncesvalles es sobrecogedora ¡Y sus escalas estrella son tantas!: Estella, Santo Domingo de la Calzada, Burgos, Frómista, León, Monasterio de Samos… y, claro está, Santiago de Compostela, una ciudad bella entre las bellas, una verdadera joya arquitectónica cuyo casco histórico amurallado está catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, al igual que el Camino de Santiago en su totalidad.

El Camino Francés es, por supuesto, el primero que debiera realizar cualquier peregrino novel. Se origina en cuatro ciudades francesas: Arles (para, tras cruzar los Pirineos por Somport, proseguir por el denominado Camino Aragonés hasta Puente la Reina, en Navarra), más las otras tres de París, Le Puy y Vézelay, que confluyen en Saint Jean Pied de Port y penetran en España por Roncesvalles. En Puente la Reina los cuatro Caminos franceses se convierten en uno solo.

 Alto del Perdón

CAMINO ARAGONÉS (836 kilómetros desde Somport)

 Si bien es una variante del Camino Francés, hasta llegar a Puente la Reina posee personalidad propia. Las particularidades de este Camino son la histórica y bella ciudad de Jaca y los legendarios monasterios, como el de San Juan de la Peña, donde, según algunas crónicas antiguas, se custodió el Santo Grial que poseían los cátaros en el castillo de Montségur antes de ser depositado en la catedral de Valencia. El Monasterio de Leyre es otra gema del Camino Aragonés, y en él se puede alojar el peregrino y participar en las actividades de los monjes a la par que se leen fragmentos de la Biblia en el refectorio durante el ágape.

 

 El encantador templo de Eunate

 CAMINO PRIMITIVO (343 kilómetros desde Oviedo)

 Es el Camino más duro debido a los altos collados a superar de la Cordillera Cantábrica, sobre todo si se realiza en invierno (como fue mi caso), con frío atroz, lluvia y nieve. Pero la belleza natural de Asturias convierte estos trances en naderías. La señalización en Asturias es admirable, casi se puede caminar con los ojos cerrados; en cada cruce, sobre los árboles, en las piedras o por las paredes, contundentes flechas amarillas de fulgor poderoso te muestran inequívocamente la senda a seguir. Los albergues en Asturias adolecen de facilidades básicas, como calefacción o mantas, y con frecuencia se hallan en aldeas prácticamente deshabitadas, sin restaurantes. Una vez en Galicia la señalización se torna deficiente pero, en compensación, los albergues de la salida de Fonsagrada (en Padrón), el de Cádabo y, sobre todo, el de Lugo, son magníficos. Tanto en Palas de Rei como en Melide se puede empalmar con el Camino Francés.

 Hórreo característico de Asturias.

 CAMINO DEL NORTE (unos 850 kilómetros desde Irún)

 Este Camino es muy escénico al caminar paralelo a la cornisa cantábrica. Se aborda en el Puente de Santiago sobre el Bidasoa, en Irún, entra en Galicia por la espectacular ría de Ribadeo, y enlaza con el Camino Francés en Arzúa. Los “platos fuertes” son San Sebastián, Bilbao, Guernica, Santander, Santillana del Mar, Gijón, Avilés y Ribadeo, entre muchos otros. Sus albergues más celebrados son el de Güemes (por el Padre Ernesto) y el de San Vicente de la Barquera (por los hospitaleros Luís y Sofía, quienes os aconsejarán hacer el desvío al monasterio de Santo Toribio de Liébana. A mí me convencieron y les hice caso).

 La Catedral de Santiago, la ansiada meta

 CAMINO INGLÉS (118 kilómetros desde Ferrol)

Existen dos puntos de origen en este Camino otrora utilizado por los peregrinos anglosajones cuando navegaban hasta las costas españolas: La Coruña y Ferrol. A pesar de que este Camino es el más corto de todos (exceptuando el de las Rías Gallegas en barco, que se puede realizar en un solo día), es el menos desarrollado por las autoridades locales. Dispone de escasos albergues y señalización. Betanzos, una de las siete antiguas capitales del Reino de Galicia, es la parada estrella de este Camino, especialmente si se coincide con su fiesta medieval, durante el segundo fin de semana de Julio, con torneos de caballeros en sus altivos corceles elegantemente enjaezados que contienden en noble lid por la solicitud de una doncella de gentil donaire a la que todos galantean, las calles ornamentadas con pendones, la elección de la Dama del Halcón, y un sinfín de actividades coloridas preñadas de historia.

 Desde la Torre de Hércules inicié el Camino Inglés.

 CAMINO PORTUGUÉS (unos 240 kilómetros desde Oporto)

 El Camino Portugués es, tras el Francés, uno de los más encantadores y de más contenido tradicional jacobeo. Puede acometerse en el Algarve, al sur de Portugal, o en Lisboa pasando por la sagrada Fátima, pero es muy grato y popular iniciarlo en Oporto debido a una reina portuguesa, Santa Isabel (que era aragonesa), quien realizó el Camino desde esta ciudad a orillas del Duero a la muerte de su infiel y colérico marido, acaecida en el siglo XIV. Oporto es, además, una ciudad maravillosa, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

 Si se está en una moderada forma física se puede arribar desde Oporto hasta Santiago en siete días, que fueron los que a mí me tomaron, a pesar del repecho impresionante, más acentuado que el de O Cebreiro, entre Ponte de Lima y Rubiaes, aunque la mayoría de los peregrinos emplean diez días. Los primeros cuatro días transcurren felices por ciudades fundadas por los romanos, tales como Sao Pedro de Rates (que fue ordenado obispo por el propio Apóstol Santiago durante su viaje a España), el segundo día se puede llegar plácidamente a la bella Barcelos, que guarda una leyenda del gallo muy similar a la de Santo Domingo de la Calzada, el tercero se alcanza la seductora Ponte de Lima, y el cuarto se cruza el Río Miño para penetrar en Galicia a través de la histórica ciudad de Tuy.

El tramo gallego es mucho más interesante que el del Primitivo, el Inglés o el del Norte, pues se atraviesan ciudades atractivas como Pontevedra y su magníficamente preservado casco viejo, Caldas de Reis con su iglesia dedicada al peregrino compostelano Santo Tomás Becket (que realizó el Camino Portugués), y finalmente Padrón, a cuyo puerto se amarró la barca que trajo a España el cuerpo del Apóstol Santiago desde Tierra Santa tras su martirio en Jerusalem en el año 44.

La señalización en Portugal es excelente, tanto como en Asturias, mas en Galicia deja mucho que desear. En el tramo portugués desde Oporto hay nueve albergues gratuitos para los peregrinos (Villarino, Sao Pedro Rates, Rubiaes, Valença, etc.), y en la parte gallega existen siete, algunos de ellos de entre los mejores de todos los Caminos, como son el de Redondela (un verdadero lujo) y el de Pontevedra, con internet gratuito incluido.

 

 Puente sobre el Río Miño. Al otro lado se halla Tuy

 CAMINO DEL EBRO (unos 1200 kilómetros desde Hospitalet)

 Este Camino era utilizado en el pasado por los peregrinos que accedían a España por barco a través del Mediterráneo y proseguían desde Tortosa a lo largo del río Ebro hasta Zaragoza, o efectuaban el desvío a Tarragona para visitar el Monasterio de Poblet, o cruzaban los Pirineos por Le Perthus, en Francia, para entrar en Barcelona, o en Hospitalet de Llobregat, que desde el siglo XI posee albergue para los peregrinos. Desde la Iglesia de Santa Eulalia de Hospitalet se camina hasta el monasterio de Montserrat y más allá. Una vez en Zaragoza todas estas variantes del Camino, o Ruta del Ebro, continuaban hasta Logroño donde enlazaban con el Camino Francés.

 La Basílica del Pilar, a orillas del Río Ebro.

 RUTA DE LA PLATA (934 kilómetros desde Sevilla)

Este Camino carece de motivación jacobea y se originó como una ruta romana que atravesaba Hispania de norte a sur explotando los yacimientos auríferos y argentíferos de la Península Ibérica. No obstante, la riqueza histórica y artística de las ciudades maravillosas que se atraviesan, como Sevilla, Mérida, Cáceres, Salamanca o Zamora, hace que se considere su realización. No está tan promocionado como los demás Caminos y adolece de falta de albergues. A veces la Guardia Civil te aloja en polideportivos, y hay jornadas tediosas de 50 kilómetros atravesando cortijos de toros, o donde apenas existen señales de flechas amarillas ni ningún rastro de vida humana entre pueblo y pueblo. Normalmente se inicia en Sevilla y enlaza con el Camino Francés en Astorga, aunque hay quienes lo comienzan en Cádiz, y aún otros se desvían en Granja de la Moreruela para acceder a Santiago por Zamora y Orense (Camino Fonseca).

 

 La Giralda de Sevilla, punto de inicio de la Ruta de la Plata.

 CAMINO MOZÁRABE (unos 1150 kilómetros desde Granada)

Este Camino, al igual que el de Madrid o del que comienza en Murcia y siguiendo por Toledo conecta con la Ruta de la Plata en Salamanca, es probablemente el menos frecuentado de todos. Puede iniciarse en Córdoba para enlazar con la Ruta de la Plata en Mérida, o bien se puede rizar más el rizo y empezarlo en Granada donde existen dos opciones: adoptar la Ruta de Washington Irving hasta Sevilla, o la Ruta del Califato hasta Córdoba.

El Camino Mozárabe es más “nuestro” y anterior al Francés, que fue formado por extranjeros que cruzaban los Pirineos, mientras que el Camino Mozárabe era utilizado por aquellos peregrinos “mozárabes” (cristianos que vivían en los reinos árabes de al-Andalus), que crearon una nueva ruta hasta llegar a Mérida, adoptando a continuación la Ruta de la Plata, y al llegar a Salamanca o bien proseguían hasta Astorga para enlazar con el Camino Francés, o se desviaban por la provincia de Zamora para entrar en Galicia por Orense a través de los ramales Sanabrés o Fonseca hasta alcanzar la Catedral de Santiago.

CAMINO FONSECA (unos 500 kilómetros desde Salamanca a Santiago)

Este Camino, que debe su nombre al Obispo Alonso III de Fonseca, constituye un peregrinaje entrañable por tierras de Castilla y Galicia, que es ignorado por la mayoría de los peregrinos, los cuales se concentran masivamente a lo largo del denominado “Camino Francés”.

La riqueza cultural, histórica y humana del Camino Fonseca, es inconmensurable, y ofrece elementos jacobeos de máximo interés que son inexistentes en los demás Caminos, como encontrarse en Rionegro del Puente con los continuadores de la Cofradía de los Falifos, la primera Orden Jacobea, descubrir la fascinante historia de los Templarios en Tábara y en Mombuey, admirar las joyas arquitectónicas de ciudades como Zamora, Puebla de Sanabria y Orense, disfrutar la hospitalidad de los monjes cistercienses del Monasterio de Oseira, o admirar la prodigiosa naturaleza de la Castilla profunda en la provincia de Zamora, y la exuberante provincia gallega de Orense.

 

Peregrinando por las nobles tierras de Zamora siguiendo el Camino Fonseca.

  FINISTERRE / MUXÍA (90/130 kilómetros desde Santiago)

Este es el Camino más notoriamente esotérico y muy especial, pues en vez de tener como meta la ciudad de Santiago uno se aleja de ella hasta Finisterre, o Fisterra (la Finis Terrae de los romanos), para alcanzar el Océano Atlántico y contemplar la puesta del sol, lo que para los peregrinos de antaño era un momento mágico al ver cómo el sol era engullido por las aguas para volver a aparecer a la siguiente madrugada por el lado opuesto. En Finisterre es tradición quemar la ropa que se ha empleado durante el peregrinaje para simbolizar que se abandona el hombre viejo y “renacer” como un hombre nuevo, cumpliendo de este modo con el gran designio de la vida, que es vencer a la muerte.

Son tres días de peregrinaje; en el primero se alcanza Negreira, en el segundo Olveiroa, y en el tercero o bien se llega directamente a Fisterra y su faro aún a 3 kilómetros más allá, o se puede emplear un cuarto día desviándose a Muxía, y hasta un quinto para alcanzar Finisterre por la costa. Los albergues en este Camino son extraordinarios, de los mejores de todos los Caminos, en especial el de Olveiroa, donde existen hórreos de 300 años de antigüedad que hacen las veces de dormitorio. Además, la hospitalera, una gentil damisela, invita a cenar a los peregrinos con pucheros de suculento caldo gallego y una garrafa de vino de Ribeiro. Mientras que en todos los Caminos el peregrino que ha recorrido a pie los últimos 100 kilómetros recibe en Santiago de Compostela el certificado de la COMPOSTELA, en Finisterre se obtiene la FISTERRA (¡el más bello!), y en Muxía la MUXIANA.

Yo realicé la Muxiana desde Finisterre. Debí ser el único peregrino en esa dirección. Sin embargo me encontré con al menos treinta peregrinos ese día (son sólo 31 kilómetros) viniendo en dirección contraria. Hice una parada a los 15 kilómetros en Lires, para desayunar en un hostal rústico (un poco caro, 30 euros la doble y 20 euros por un cuarto individual). La Muxiana me fue concedida, no en el albergue, sino en la Casa da Cultura.

 

 El Kilómetro Cero, el fin del Camino.

 

 

 La FISTERRA y la MUXIANA

 

Webs recomendadas sobre El Camino de Santiago:

http://www.euskalnet.net/diariosdeperegrinos/index.htm

Esta web es la colección más completa que existe sobre diarios de los diversos Caminos. La compila Javier Serrano, de Vitoria, una bellísima persona y un gran enamorado del Camino de Santiago

Javier Serrano en Rabanal del Camino.

 

Alfonso Biescas es un peregrino recalcitrante y pintor/diseñador y arquitecto bilbaíno (pionero del surf en España que se afinca en invierno en Barcelona y en verano se instala en Formentera) que ya lleva recorridos trece Caminos a pie, desde varias veces el Francés al Inglés, desde la Ruta de la Plata a Finisterre, y cada año repite, impertérritamente. Él lo sabe todo sobre el Camino de Santiago; es un erudito y un verdadero “gurú” jacobeo, además de un excelente compañero. Sus páginas dedicadas al Camino contienen muchos diarios escritos en primera persona, con humor y humanidad, detallando los kilómetros de cada ruta, con sus albergues, numerosas fotografías, encuentros con otros peregrinos, anécdotas curiosas y tiernas, cuitas que afrontó con una innata gallardía sin par que le ayudó a salir airoso de todas ellas, sin excepción, y jamás se sintió afligido. Coincidí con él en el pasado durante varios días a lo largo del Camino Aragonés y años más tarde concluimos juntos el Camino Primitivo desde Oviedo, el Portugués desde Oporto y el Mozárabe desde Salamanca. Planeamos realizar juntos (acompañados de un selecto y muy reducido grupito de amigos amantes del Camino) en los años sucesivos los cuatro Caminos Franceses desde París, Vézelay, Le Puy y Arles hasta el cruce de los Pirineos, ya en España. Ha publicado un libro sobre el Camino: “UNA IDEA PEREGRINA”, que merece la pena leerse.

 

 Alfonso Biescas concluyó su enésimo peregrinaje y lo celebra en su vinoteca favorita de Santiago.

 

 UNA IDEA PEREGRINA, un libro imprescindible de Alfonso Biescas para comprender la esencia del Camino de Santiago.

 

 ¡Ultreia peregrino! y ¡Buen Camino!