EPÍLOGO
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No hay un Camino mejor que otro mas se debe aprender a encontrar el propio. Con frecuencia hay que probar, tropezar una y mil veces. Si en el transcurrir del tiempo el Camino del Viajero te produce remordimientos de conciencia y tu corazón se aflige por sentirte lejos de tus progenitores y demás seres queridos, es señal inequívoca de que proseguir constituiría un yerro y debes rectificar. Empero, si te llena de satisfacción interior ¡Sigue su estrella! ¡Es apasionante como un bello cuento!

Todo está en los viajes. Los viajes son magnánimos aun de manera pasiva, pues ayudan a desintoxicarte de toda manipulación que te obstaculiza ver más allá. Puedes utilizar los viajes simplemente para contemplar las maravillas de la naturaleza y las obras del hombre, o admirar extasiado el apasionante mundo de las plantas y los animales, y hasta experimentar aventuras extraordinarias en lugares remotos y exóticos conociendo a gente inusual. Pero también puedes aspirar a crecer interiormente si sabes donde indagar. Si eres selectivo en tu búsqueda y no te distraes en demasía, comprender qué haces en este mundo será un juego de niños.

El Camino del Viajero no es para todos, y es bueno que sea así; la Naturaleza acaba situando a cada uno en su lugar. Muchos lo inician con furor arrebatador pero apenas algunos lo concluyen felizmente, y de entre esos pocos raros son aún los que asimilan sus valiosas enseñanzas y las incorporan a su ser. Si tú descubres que el Camino del Viajero es el apropiado, te deseo desde lo más profundo de mi alma todas las albricias del mundo que merece tu osada empresa. Pero recuerda que no sólo de Viaje vive el hombre; el Viaje es sólo un instrumento del cual habrás hecho un uso supremo cuando lo trasciendas, cuando extraigas magia y poesía en lo cotidiano y ames todo cuanto respira, entonces más que un viajero te sentirás un monje peregrinando por su querido templo, el planeta Tierra, y viajarás aun sin viajar, rezumando baraka. Sólo entonces experimentarás la necesidad imperiosa de transmitir de manera sabia, con ternura y comprensión, tus conocimientos adquiridos durante tus largos viajes a tus prójimos con intenciones nobles de acometer el fascinante Camino del Viajero. ¡Venturosos viajes!

EPILOGUE
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There is no Way better than another, but you must learn to find your own. Often you have to try, stumble a thousand and one times. If, as time passes, the Way of the Traveler produces in you remorse of conscious and your heart is afflicted with feeling far from your family and other loved ones, it is a sure sign that to continue would be a mistake and you must correct it. But if you are full of internal satisfaction, follow your star! It is as thrilling as a beautiful story!

Everything is on the road. Travel is magnanimous even passively, since it helps cure you from every manipulation that hinders your seeing beyond. You can use travel simply to contemplate the wonders of nature and the works of man, or to admire rapturously the exciting world of plants and animals, and even experience extraordinary adventures in remote and exotic places, meeting unusual people. But also, you can aspire to grow internally if you know where to search. If you are selective in your search and do not get distracted too much, to understand what you do in this world will be a children’s game.

The Way of the Traveler is not for everyone, and it is good to be so; Nature has situated each one in his or her place. Many begin with a sweeping fury, but few will finish happily, and among those rare few are those who assimilate their valuable teachings and incorporate them into their being. If you discover the Way of the Traveler is appropriate, I wish you from the depths of my soul all the rewards of the world that deserve your bold undertaking. But remember that not only does man live for travel, travel is only an instrument with which you will make supreme use of when you transcend it, when you extract the magic and poetry in the everyday and love everything that breathes. Beyond being a mere traveler, you will feel like a monk making a pilgrimage to his beloved temple and planet Earth, and you will travel without traveling, giving out blessings. Only then will you experience the urgent need to convey wisely, with tenderness and understanding, your knowledge acquired during your long journeys to your fellow beings with noble intentions of undertaking the fascinating Way of the Traveler. Happy travels!